En este proyecto se ha tenido cuidadosamente en cuenta la topografía natural de la parcela, lo que da como resultado un diseño que responde perfectamente a la pendiente bastante pronunciada. En la parte trasera de la vivienda se ha creado un espacio exterior cerrado rebajando localmente el terreno, lo que ofrece tanto protección como conexión con el entorno.
Materiales sencillos como tablones de madera, hormigón encofrado y cobre rojo patinado aportan una unidad discreta pero llena de carácter al diseño. La forma geométrica rectangular de la vivienda se suaviza con curvas orgánicas en los espacios exteriores, lo que crea una hermosa armonía entre el entorno construido y el natural.
Imágenes Adriaan Claerhout