Descubra la transformación de una modesta casa de pueblo en Knokke. Gracias a una renovación y ampliación exhaustivas, este proyecto combina la elegancia atemporal con la funcionalidad moderna de una manera única.
Las adaptaciones estratégicas han reducido significativamente el nivel del jardín y los espacios habitables, lo que ha dado lugar a techos altos y una abundancia de luz natural. Esta intervención difumina los límites entre el interior y el exterior y crea una experiencia abierta y espacial.
Una sorpresa oculta aguarda en la parte superior del edificio del garaje: una piscina discretamente integrada. Esta adición invisible al pequeño jardín aporta una maravillosa sensación de vacaciones, un oasis de paz que permanece invisible desde la calle pero que se siente en cada momento. El diseño irradia calidez y sofisticación gracias al uso de materiales naturales como la madera, el hormigón con estructura de tablones y la piedra natural. Esta armoniosa combinación confiere al interior un encanto atemporal y un ambiente acogedor.
Como parte de un dúo de viviendas adosadas, ambas propiedad de la misma familia, se ha instalado una puerta corredera de madera que conecta los jardines. Este inteligente detalle ofrece flexibilidad: los jardines pueden unirse para crear un espacio de juego para los niños, o separarse para mayor privacidad. Esta renovación y ampliación demuestran cómo los elementos tradicionales y contemporáneos pueden estar perfectamente equilibrados.
Fotografía Andreas Vanwalleghem