Para esta renovación, hemos transformado una antigua vivienda, que en su día fue una combinación de casa y oficina, en una notaría contemporánea y refinada. El diseño comienza con un gesto llamativo: una galería redonda en una esquina estratégica, que inunda la oficina de luz natural. Esta intervención no solo ha iluminado el espacio, antes sombrío, sino que también sirve de inspiración para el diseño fluido del interior.
El tema de las formas redondeadas y orgánicas continúa en el interior. Un pasillo acogedor con un techo abovedado conduce a la sala de reuniones, donde las líneas curvas crean un ambiente único y dinámico. Las paredes negras en el hueco de la escalera se ven reforzadas por apliques circulares hechos a medida, que añaden una profundidad lúdica.
Los materiales elegidos son sobrios pero potentes. Grandes baldosas de cerámica de 1,2 metros y cálidos suelos de tablones de madera forman la base, mientras que los muebles a medida y un banco integrado aúnan confort y estilo. Los papeles pintados con textura y las innovadoras técnicas de pintura añaden refinamiento, con acentos de bronce en las superficies curvas como sutiles reclamos visuales.
Esta renovación no solo ha revitalizado el edificio, sino que también ha creado un flujo dinámico que se adapta perfectamente a la función y el aspecto modernos de la notaría.
Fotografía de Jan Verlinde